Navidad 2025 (Spanish)

This is a 17th-century painting titled “The Madonna and Child” by Sassoferrato, Il (Giovanni Battista Salvi). The feast of the Nativity of Christ, a holy day of obligation, is celebrated Dec. 25.
(OSV News photo/Bridgeman)

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

La historia de la Natividad de Jesús que escuchamos en el Evangelio de Lucas es la base de muchas de nuestras interpretaciones culturales y artísticas del nacimiento de Jesús. Anhelamos compartir la alegría, la paz y el asombro de aquella primera Navidad idílica, tal como la imaginamos.

Sin embargo, como sabemos, las cosas no fueron perfectas en la primera Navidad. María probablemente hubiera preferido estar en casa para dar a luz a su hijo. José seguramente hubiera preferido ofrecerle un lugar más adecuado a su esposa durante el parto. En cambio, María dio a luz entre los animales en un establo e improvisó una cuna en un abrevadero. Aunque pintoresca, la realidad de esa escena en la práctica distaba mucho de ser idílica.

Así como Cristo vino a un mundo que no era perfecto, la Navidad llega a nosotros cada año, estemos o no perfectamente preparados para ella. Y eso está BIEN. Jesús viene a nosotros en medio de nuestras circunstancias imperfectas, trayendo alegría y nueva vida y esperanza. La realidad de Su nacimiento en un establo nos ayuda a enfocarnos en la alegría y la maravilla de Su divina presencia entre nosotros.

Dios viene a nosotros tal como somos, dondequiera que estemos, irradiando la luz de Su Hijo, a quien Él nos entrega, para que sea nuestro Salvador y Príncipe de Paz. Quizás estemos distraídos o sumidos en tal oscuridad y tristeza que la llegada de Cristo nos sorprenda, como les sucedió a los pastores. Pero el Ángel nos reconforta: «¡No teman! ¡Un Salvador ha nacido para ustedes!». Cualquiera que sea nuestra disposición, una luz brilla sobre nosotros en Navidad, se nos da un Hijo, y lo recibimos en la Misa a través de Su Palabra y la Sagrada Comunión. Que Jesús nos llene de asombro, alegría y paz.

Que el Señor Jesús, el amor de Dios, descienda sobre la tierra en Navidad, esté siempre en sus corazones y en sus hogares, y que María, la Madre de Dios y Madre nuestra, los proteja siempre con su cuidado. Tengan la seguridad de que los recordaré en mis Misas de Navidad.

En nombre del Obispo Gettelfinger y de todo el personal diocesano, les deseo a ustedes y a sus seres queridos una Navidad y un Año Nuevo llenos de bendiciones.

Sinceramente suyo en Cristo,

Reverendísimo Joseph M. Siegel, DD, STL

Obispo de Evansville

— Translated by Dr. Daniela Abraham, St. Meinrad Seminary and School of Theology