
Escrito por Bertha Melendres, Directora del Ministerio Hispano de la Diócesis de Evansville
Un verdadero “Encuentro de Esperanza” fue lo que más de 300 católicos hispanos vivimos el pasado 6 de diciembre en la Catedral de San Benito. Este año, nuestra celebración reunió tres eventos en uno, convirtiéndose en una jornada especialmente significativa para nuestra comunidad.
En primer lugar, celebramos el Año Jubilar, proclamado por el Papa Francisco con el lema “Peregrinos de la Esperanza”. Siguiendo la invitación del obispo José Siegel, se organizo una celebración para toda la diócesis. El obispo Siegel celebró la Misa en inglés por la mañana y luego en español a las 11:00 a. m. para la comunidad hispana. Mientras se desarrollaba el programa en español, se ofrecieron simultáneamente charlas en inglés para la comunidad angloparlante. El día concluyó con el rezo del rosario bilingüe y la bendición del obispo con el Santísimo Sacramento.
También honramos a nuestra Virgen de Guadalupe, y este año lo hicimos de una manera muy especial: con la bendición del Obispo Siegel, se fundó el Grupo Guadalupano Diocesano, al que se unieron 80 nuevos miembros. Cada uno recibió su medalla guadalupana como signo de su deseo de acercarse más al corazón de Jesús y de difundir la devoción a María bajo su advocación de Guadalupe.
Finalmente, el “Encuentro de Esperanza” tomó el lugar del tradicional “Encuentro de Fe”, nuestro retiro anual para toda la familia. Por todo ello, podemos decir que fue una verdadera fiesta, y la celebración fue tan grande como hermosa.
Nuestro presentador fue Tony Meléndez, originario de Nicaragua y criado en Estados Unidos desde su primer año de vida. Fue un verdadero honor escuchar su conmovedor testimonio, compartido con una humildad que tocó profundamente los corazones presentes. Tony, quien nació sin brazos, aprendió a manejar, lanzar un disco de frisbi y tocar la guitarra con sus pies. En septiembre de 1987, a los 25 años, tuvo el privilegio de tocar la guitarra para San Juan Pablo II en Los Ángeles, quien le dio el mandato de seguir llevando esperanza a todo el mundo.
Su hermano José y Pat, el tecladista, también compartieron cómo formar parte de la vida de Tony los ha ayudado a crecer en la fe y a mantener viva la esperanza incluso en momentos difíciles o devastadores. Tony, expresó lo doloroso que ha sido la pérdida de su hijo hace apenas unos años. Entre cantos, con lágrimas en los ojos y una voz cortada, nos condujo a contemplar el momento en que la Virgen María sostuvo en sus brazos el cuerpo sin vida de su amadísimo hijo Jesús, recordándonos que ella comprende nuestro dolor y que no solo nos acompaña amorosamente en los momentos más difíciles de nuestra vida, sino que ella también nos carga en sus brazos maternales.
Agradecemos profundamente a Tony por ser un testimonio vivo de que todo lo podemos en Cristo, y de que no existen obstáculos que puedan impedirnos responder al llamado de Dios. Gracias, Tony, por traernos tu mensaje de esperanza a esta comunidad que tanto lo necesita.
Gracias también al Obispo Siegel por acompañarnos en esta celebración y por convertirse en miembro honorario del Grupo Guadalupano.
¡Santa María de Guadalupe, ruega por nosotros!
Y que “Viva Cristo Rey”
