Escrito por Miriam Martínez
¡Porque Soy Católica!
Querida Comunidad Diocesana,
Mi nombre es Miriam Martínez y trabajo como coordinadora del Ministerio Hispano en la Parroquia de San Francisco de Asís en Dale, Indiana.
Desde que tengo uso de razón, la Iglesia siempre ha sido mi segunda casa. En la etapa más importante y crucial del ser humano, la niñez, crecí rodeada de una familia en donde la fe y la vida cristiana han sido el eje de nuestro compás.
Mis primeros años de vida estuvieron llenos de alegría, aun sin tener el pleno entendimiento de los ritos litúrgicos, las oraciones y las festividades. Esa alegría la causaban mi abuelita, mi mamá y mis tías al verlas compartir sus dones al servicio de sus respectivos ministerios.
En mi adolescencia pasé por una etapa difícil, como todos los inmigrantes que venimos a Estados Unidos con la ilusión de mejores oportunidades. Aunque tenía muy clara mi identidad espiritual, la personal era lo opuesto. Me encontraba en una etapa sensible, donde el desarrollo físico y mental pasaban por un cambio constante, y simultáneamente estaba expuesta a la adaptación de un estilo de vida con idioma, tradiciones y maneras de trabajar muy distintas.
Durante esos años encontré un tesoro muy valioso: el único lugar que me hacía sentir en casa y no extrañar la vida que había dejado atrás. ¡Sí! Era ese edificio lleno de bancas donde nos reunimos cada domingo como comunidad para celebrar la Santa Misa.
En ese momento, a la edad de 14 años, comprendí que nuestra Iglesia Católica realmente es universal. No importa en qué parte del mundo estés: llegar a Misa o a un templo católico es llegar a casa. Esa experiencia impactó profundamente el resto de mi desarrollo. Al involucrarme cada vez más en la vida parroquial, retiros y conferencias, comprendí que no quería ser solo una católica más por tradición; quería ser católica por mi propia decisión, porque encontré el amor, la ternura, el refugio y la compasión en el Dios misericordioso que se nos da en la Eucaristía.
Sin duda alguna, la herencia más bonita que mi familia me pudo dejar es la fe católica. Vine a Estados Unidos en busca del “sueño americano”, sin tener idea de que se cumpliría al sentir la presencia de Dios en el sagrario y contemplar el resplandor de la luz que atraviesa los vitrales del templo. Mediante mi fe he crecido como persona; encontré una carrera y una industria gracias a la inspiración de mi vida parroquial, y como inmigrante he conocido personas tan lindas en la comunidad que se convirtieron en familia.
Soy católica porque mi familia me lo inculcó desde pequeña, pero lo más importante: soy católica porque es una decisión que tomo todos los días. La vida de fe no es un disfraz para usar cuando se quiera; es un estilo de vida.
Hace poco celebramos el nacimiento del Niño Jesús. Ahora dispongámonos y preparémonos para celebrar pronto el verdadero nacimiento a la resurrección y a la vida eterna que Jesús nos regala por medio de su Resurrección en la Pascua. ¡Bendiciones!
Miriam Martínez se desempeña como Coordinadora del Ministerio Hispano para la Parroquia de Francisco de Asís en Dale.
