Encontrando mi identidad Catolica

Escrito por Sandra Bazaldua

¡PORQUE SOY CATOLICA!

Si alguien me hubiera dicho cuando era adolescente que, a mis 40 años, sería una católica convencida — y además feliz de serlo — probablemente me habría sorprendido. Crecí con una mamá católica pero solo “de tradición”, de esas que te enseñan a persignarte, las primeras oraciones y rezar el rosario, pero no van mucho a misa. En mi casa había crucifijos, imágenes y estatuillas, sí, pero la fe no era tema de conversación o parte de la educación del día a día. Era más bien un deber ser y/o una tradición que pasa de generación en generación, sin profundizar en la palabra o el porqué de las acciones.

Sin embargo, en mi juventud tuve lo que podemos nombrar un “Encuentro con Cristo.” Aquella maravillosa experiencia vino a sacudir mi vida de adolescente, era fuego vivo saliendo de ahí, me uní a un grupo de oración, al coro de la parroquia y apostolados, debo admitir que tenía más emoción que entendimiento, así que después de tres años la llama fue disminuyendo, ahora puedo voltear atrás y entender que me falto dirección, apoyo e interés, puesto que en mi familia, no terminaban de entenderme y no veían esta motivación como un crecimiento propio.

Con el paso del tiempo, llegaron los estudios, el trabajo, las prisas, las responsabilidades, y mi fe pasó a un segundo plano. No desapareció, pero se quedó en modo silencioso. Yo seguía creyendo, pero sin profundizar demasiado. Era como tener un libro favorito guardado en el cajón: sabes que está ahí, pero casi no lo abres.

Hasta que crecí — de verdad. A partir de mis treinta y tantos, con más estabilidad, más herramientas y más preguntas, volví a mirar mi fe con otros ojos. Ya no buscaba sentir “cosquillitas en el alma”; buscaba comprender. Empecé a leer, a estudiar, a cuestionar. Descubrí que el catolicismo es muchísimo más que ritos y costumbres: es un estilo de vida, una forma de entender al ser humano, una tradición intelectual impresionante y una comunidad mundial que comparte una esperanza común.

Hoy sigo siendo católica, pero por razones muy distintas a las de mi juventud. Sigo porque ahora tengo espacio — literal y emocional — para estar dentro de una comunidad de Iglesia. Sigo porque encuentro paz en los sacramentos y sentido en las enseñanzas. Porque ya no voy detrás de la emoción del momento, sino de la profundidad que te acompaña todos los días, incluso cuando no pasa nada extraordinario.

Y sigo, también, por gratitud. Por aquella semilla que aunque ligera, mi mamá plantó. Por aquel encuentro inicial que me cambió el rumbo. Por la gente que he conocido en este camino y por la certeza de que la fe, vivida con sencillez y reflexión, puede sostenerte en los días buenos y en los difíciles.

No tengo todas las respuestas, pero sí tengo claro que este es mi lugar. Y aunque me tomó años llegar hasta aquí, hoy puedo decir con tranquilidad que soy católica … y que lo soy porque lo elegí, no porque me tocó.

Sandra Bazaldua es Coordinadora del Ministerio Hispano, Parroquia de Holy Rosary.